Este año (2017) he sacado (¡por fin!) la segunda edición de mi libro "Sin escuela". Los ejemplares me llegaron mucho antes de lo previsto así que fue toda una sorpresa.
Conciliamos como podemos. Y podemos bastante porque queremos.
Me molesta bastante un poco que me digan que tengo suerte. Porque no es cuestión de suerte sino de prioridades. Nosotros hemos decididos que lo más importante era poder pasar tiempo en familia, poder educar a nuestros hijos sin escuela y poder trabajar en lo que nos gusta, sin jefes y sin imposiciones externas.
Y por eso vivimos así. Con todo lo bueno y todo lo malo que estas decisiones conllevan.
Lo fácil es quejarse, decir que no se puede y exigir que el gobierno ofrezca soluciones. Nosotros hemos optado por el camino difícil: tomar responsabilidad por nuestras vidas. Tomar decisiones no siempre fáciles y hacer encaje de bolillos con nuestros horarios, con los trabajos, los niños y todo lo demás. El camino fácil pero gratificante.
En el segundo episodio de Unschooling Vlogs hablamos de temas de crianza. Concretamente, alimentación complementaria y lengua de signos para bebés oyentes.
Hicimos un taller con Ruth Cañadas, de Otanana.com y aprendimos a comunicarnos con el bebé mediante lengua de signos. Está resultando una experiencia muy curiosa e interesante, seguro que volveremos a hablar del tema. Podéis conocer más del tema en su libro Manos que cuentan.
Sobre la alimentación complementaria, no hemos usado triturados sino que le hemos dado directamente sólidos enteros. También ha sido una experiencia fascinante y ha tenido un resultado maravilloso. Lo recomendamos a todo el mundo siempre que os sintáis tranquilos con la decisión.
Llevaba algunos meses pensando que los vlogs no acababan de encajar en mi canal de Youtube. Nos gusta hacerlos y creemos que son muy importantes porque reflejan cómo es nuestro día a día y eso puede ayudar a la gente que nos ve a hacerse una idea de cómo se vive sin escuela. Pero el tono de los otros vídeos es tan diferente que se me ocurrió llevar los vlogs a un canal específico. No sabemos todavía si eso realmente supondrá más trabajo, tampoco hemos decidido con qué frecuencia vamos a publicar en cada canal. De momento improvisaremos un poco, queremos que esto siga siendo divertido para nosotros y no queremos sentirlo como una carga o una obligación.
Éste fue el primer vídeo que publicamos en el canal de vlogs, que hemos llamado "Unschooling Vlogs" (muy original, lo sé...). Si os gusta y os apetece, os podéis suscribir para no perderos los siguientes capítulos.
Siempre he creído que para lograr que el homeschooling llegue a conocerse bien hace falta no sólo la difusión sobre el por qué y el cómo lo hacemos (y para eso hay muchos blogs y reportajes) sino también os testimonios de aquellos que ya han pasado por aquí. Los que fueron homeschoolers y ahora son adolescentes fuera de la edad de escolarización obligatoria, o son ya adultos.
¿Qué pasa después del homeschooling? ¿Son gente normal? ¿Se titulan? ¿Van a la universidad? ¿Trabajan? ¿Tienen amigos?
Cada vez me preocupa menos el tema de titulaciones. Incluso algunas veces me pregunto .... ¿Para qué lo hicimos?.... Aunque por otro lado, sé de sobras que si volviera a pasar por allí, lo volvería a hacer de la misma manera e intentaría que sacaran un título. Si tuviera que elegir entre:1. tener título y no necesitarlo nunca más2. no tener título y necesitarloelegiría claramente la primera opción.
Si me preguntaran a mi, elegiría la primera opción. Cuando quieran o necesiten un título, ya se prepararán y se lo sacaran. De lo que yo me quiero asegurar antes es de que tengan la capacidad no sólo apra tomar esa decisión (o cualquier otra) sino para estudiar para un examen y aprobarlo.
En cualquier caso, lo interesante del post (para mi) viene después:
Creo que muchas personas tienen demasiada mentalidad de: ¿Dónde está la persona que me dará trabajo? en vez de la mentalidad: ¿Qué puedo hacer yo para crear trabajo o ganar dinero? Realmente lo que uno necesita para vivir no es trabajo, sino dinero.Puedes encontrar trabajo muy fácilmente...... pero a lo mejor no te pagan..... Si no encuentres trabajo, yo en mi casa os lo doy con mucho gusto ;). ¡Hay trabajo para todos los gustos! Pero no hay dinero jajaja. Por otro lado puedes ganar dinero sin encontrar trabajo cuando lo creas tú mismo. Y si ganas dinero.... ¿quién quiere trabajo? Me pregunto si esta mentalidad de buscar trabajo: "busco alguien que me diga lo que tengo que hacer y me paga" tiene que ver con la escolarización.
Touché! Aquí sí, coincido al 110%. Cuando la gente me dice (y me lo dicen muchas veces) que sin la ESO no se puede encontrar trabajo siento verdadera lástima por quienes tienen esa mentalidad. Porque se cierran muchas puertas. Porque hay muchas formas de ganarse la vida sin tener un título, ni un jefe, ni una nómina.
Creo que lo importante es ser capaz de conocerte y saber qué quieres hacer con tu vida. Y luego buscar los medios para lograrlo, sean éstos un título académico o cualquier otra cosa.
Os invito a echarle un vistazo al Instagram del hijo de Marleen y luego me decís dónde encaja el título de la ESO en este plan de vida.
Tengo la convicción de que no existe tal cosa como los "juegos educativos". Es una expresión redundante, porque todos los juegos son educativos. Y las cosas que no son juegos, también son educativas. Todas. Sin excepción.
Pongo los ojos en blanco cada vez que leo "educativo" o "didáctico" en la etiqueta de un producto o actividad. De lo que sea. Incluso nos regalaron un juguete para bebés de 3 meses que contenía una lista inmensa de todo lo que el bebé iba a aprender gracias a ese juguete.
Pero si "educativo" es algo que sirve para aprender, entonces todo es educativo. Y como sé que todo es educativo y que aprendemos en todo momento y lugar, no necesito que me den el listado exhaustivo de todo lo que voy a aprender con cada cosa que uso o que hago.
Si hablamos de juegos, yo lo que pido es que sean divertidos. Porque educativos lo son todos, pero divertidos, no.
Suelo recibir mensajes de estudiantes universitarios que necesitan información sobre homeschooling para hacer algún trabajo (normalmente, de fin de grado). Casi siempre me hacen el mismo tipo de preguntas pero, de vez en cuando, hay uno que tiene un enfoque diferente. Fue el caso de una chica que está haciendo su trabajo sobre el aprendizaje de idiomas y quería saber cómo lo hacen las familias homeschoolers.
Pedí ayuda a la comunidad y las respuestas fueron tan interesantes que quiero dejarlas aquí recopiladas porque estoy segura de que ayudarán a muchas otras familias.
Mi nombre es Isa Salazar y soy mamá de dos niños bilingües de 11 y 8 años, que no van a la escuela. Nuestra experiencia es bastante particular; por lo menos, no he leído hasta ahora experiencias similares a las nuestras. Mis hijos nacieron en EEUU, en un ambiente social muy activo. Nuestra regla inicial era hablar español en casa, y de la puerta para afuera, el lenguaje que se hablaba era inglés.
Cuando comenzamos a educar en casa, las lapbooks tuvieron un gran éxito debo admitir. Como es un recurso que uno encuentra prácticamente en inglés, las solía traducir para usarlas con los chicos, hasta que me di cuenta que era una muy buena manera de que también aprendieran el idioma.
Sí, estoy muy orgullosa, no os lo voy a negar. Y voy a presumir un poquillo.
Sin realmente planificarlo he acabado con un hijo de casi 18 años que entiende y habla 6 idiomas. Tres a nivel nativo y 3 a nivel superior del B1 del marco común Europeo. Esta claro que también los lee, y lo de escribir..... bueno, dejémoslo en que la ortografía es mejorable jejeje.
Yo pensaba que lo mío ya era excepcional al hablar 6 idiomas como adulta, pero mis hijos, si siguen este camino, pueden acabar con algunos más. Yo a su edad "solo" hablaba 4 y uno de ellos bastante mal.
Tenía muy claro desde que nació Maxime que quería una educación multicultural para él. Tenía yo 26 años, había viajado y vivido en varios países y me rodeaba de gente "de fuera", hablaba tres idiomas y podía arreglármela para entender unos cuantos más. Aprovechaba cada ocasión para estar con extranjeros y viajar, así pues a mi pequeño Maxime le salió su primer diente en Ecuador y dio sus primeros pasos en Italia. Pero en aquel entonces no tenía esta "preocupación" de que aprendiera idiomas.
Llegamos a España cuando Maxime tenía 4 años y no me preocupé porque no hablara ni una palabra de español, iba a aprender y hasta. Cuando pocos meses después hablaba muy bien español, me pidió aprender inglés. Fue entonces cuando decidí que mi hijo iba a ser trilingüe.
El camino hacía el unschooling no sucede de un día para otro y, en mi caso, hubo un último escollo difícil de superar y era éste: haciendo unschooling el niño tiene libertad para decidir qué aprende y cuándo y cómo lo aprende. Lo veía funcionar claramente con algunas cosas. Sin embargo, me quedaba la duda de qué hacer con aquellas cosas (llamémoslo materias, si queréis) que yo consideraba que era realmente importante aprender y que, por algún motivo, parecían no interesar a mi hijo. En muchas familias eso pasa con las matemáticas. Pero a mi hijo le gustan las matemáticas, yo el problema lo tenía con el inglés.
Hace algunos años, en el grupo de homeschoolers de Madrid, hicimos un taller de ciencias con dos estudiantes universitarios que, a través de experimentos, enseñaban los conceptos básicos de física y química a los niños. Ahora que el grupo ha crecido, y los niños también, a Adri se le ocurrió que podría ser él mismo quien hiciera el taller para los más pequeños.
Hará una sesión mensual y en cada una tendrá como ayudante a otro de los chicos mayores. Para el primer taller contó con la ayuda de Damián, así que ¡tenemos vídeo!
De un tiempo a esta parte vengo notando un auge del unschooling cosa que me complace y me asusta a partes iguales. Me asusta que se esté poniendo de moda y que la gente empiece a hacerlo porque mola, porque es "cool", porque es ir a contracorriente. Me asusta porque esa es la forma más fácil de caer en los peligros del unschooling: de lanzarte a ello sin haberlo entendido realmente bien, sin haberlo integrado, sin haber hecho el tan necesario proceso de desescolarización previo. Y luego pueden pasar dos cosas: que hagas de tus hijos unos desgraciados incultos y maleducados (lo he visto). O que acabes diciendo que "esto no funciona" (también lo he visto).
Me entristece ver (y leer) a madres (porque suelen ser ellas, solemos ser nosotras) empeñarse en colgarse la etiqueta del unschooling cuando no es eso lo que hacen. Es como aquella gente que se fanatiza con Montessori hasta el punto de seguirla a ella en vez de seguir al niño, priorizando la etiqueta antes que las verdaderas necesidades del niño, justo al revés de lo que ella proponía. Me recuerdan también a todas esas familias que están tan implicados en proyectos de educación libre que acaban dedicando más tiempo y energía al propio proyecto que a sus hijos.
Pienso que si uno quisiera ser unschooler y sus circunstancias no se lo permiten (porque por el momento tiene que escolarizar, o porque las leyes de su país le obligan a seguir un currículum y a examinarse, por ejemplo) lo mejor que puede hacer es centrarse en los niños, disfrutar de ellos y con ellos, procurar que su experiencia educativa sea lo más positiva posible y, mientras tanto, explorar las posibilidades reales de escorar hacia el unschooling.
Damián en 2009. Un día cualquiera.
Aprendiendo
Nosotros no hacemos unschooling porque hayamos creído que era el mejor sistema de educación y se lo hayamos impuesto a nuestro hijo. No. Eso sería tan perverso (y perjudicial) como imponerle ir a la escuela X o a la escuela Y o cualquier otro modelo. Si me hubieran preguntado cuando empecé a educar sin escuela, habría dicho que íbamos a ser homeschoolers eclécticos con una buena base de educación clásica. Eso es lo que a mi me gusta, lo que me parece óptimo cuando lo analizo desde una perspectiva meramente intelectual y racional. Es, probablemente, lo que mejor habría funcionado conmigo cuando era pequeña. Pero "life happens", como dicen los anglosajones, y resultó que mi hijo es 100% unschooler. Más aún: es Radical Unschooler. Esto es lo que funciona para él. Donde se siente cómodo y libre, donde el aprendizaje realmente puede suceder con facilidad.
La semana que viene se cumplirán 8 años desde que salimos del sistema. A día de hoy estoy plenamente convencida de que el unschooling puede funcionar con todos los niños sin excepción. Pero que "pueda" funcionar no lo convierte en un sistema óptimo para todos. Que "pueda" o pudiera funcionar con cualquier niño no significa que así sea. Hay muchas circunstancias que pueden hacer que el unschooling no funcione y no voy a entrar en ellas ahora pues es una cuestión muy extensa. Sí quiero remarcar la importancia de observar al niño. A cada niño. Es crucial descubrir qué es lo que mueve al niño, qué le inspira, de qué forma se acerca al conocimiento y cómo gestiona sus aprendizajes. En base a eso, y a nuestras posibilidades, es en lo que deberíamos elegir el sistema que vamos a utilizar. Sigo creyendo que no hay un sistema mejor que otro. Por eso hice "Educación a la carta".
Una de las preguntas que más me hacen es ¿Cómo voy a enseñarle a mi hijo cosas que yo no sé? Me lo pregunta la gente que tiene interés, o curiosidad, por lo que hacemos; me lo pregunta la gente que también quiere hacer homeschooling, o que ya ha empezado a hacerlo; y me lo pregunté yo misma cuando empecé. Claro que sí. Todas esas dudas yo también las he tenido.
He de decir, por un lado, que yo siempre he confiado en que los niños, cuando tienen libertad suficiente y el entorno adecuado, son capaces de aprender cualquier cosa que quieran o necesiten aprender. Al cambiar la perspectiva de la enseñanza al aprendizaje, las dudas también cambian o incluso desaparecen. Es decir, si dejo de preocuparme por qué y cómo voy a enseñar y empiezo a pensar en qué y cómo puede aprender, entonces el panorama cambia por completo. Y cambia a mejor, os lo aseguro.
Las regletas son un material excelente para comprender conceptos matemáticos
La cuestión es que uno de los temas que me preocupaban eran las matemáticas. No tanto el hecho de cómo podría aprenderlas sino encontrar la forma de evitar repetir el error que se cometió conmigo. En el colegio yo no suspendía las matemáticas, pero no las entendía. Por lo tanto, no aprendí nada. Quería evitar que le pasara eso a mi hijo y no sabía muy bien cómo. Finalmente me di cuenta de que tenía que aplicar a las matemáticas la misma filosofía que estaba aplicando al resto de su crianza/educación: los niños son nuestro espejo. En vez de preocuparme por evitarle un bloqueo con cierta materia lo que tenía que hacer era enfocarme en eliminar mi propio bloqueo. No fue fácil y en realidad siento que todavía estoy empezando en este proceso. Es complejo y creo que merece una entrada más elaborada que espero terminar en las próximas semanas.
De momento, la semana pasada ya me atreví a contar en el vlog alguna de las cosas que hacemos. Que yo salga públicamente hablando de matemáticas es todo un logro personal y estoy segura de que sólo es el principio de un largo camino.